El deporte tiene reglas propias que no se resuelven con derecho común. Un contrato de futbolista profesional no es un contrato de trabajo cualquiera, un club no es una empresa y una sanción de un tribunal de disciplina no se discute como una multa. El Estudio Di Pietro asesora a jugadores, clubes, instituciones y deportistas de Quilmes y la zona sur en un área donde la mayoría de los estudios no trabaja, y donde equivocarse de camino cuesta tiempo que muchas veces no hay.
Normas de referencia, verificadas en el texto oficial: Ley 20.160, Estatuto del Jugador de Fútbol Profesional · Ley 20.655 del Deporte, con su artículo 20 según la Ley 27.692 (B.O. 04/11/2022) · Ley 26.912 de prevención y control del dopaje, modificada por la Ley 27.619.
En qué te podemos ayudar
Preguntas frecuentes
¿El futbolista profesional es un trabajador?
Sí, pero con un régimen propio. La Ley 20.160 rige la relación entre el jugador y la entidad deportiva junto con el contrato que firman, y la legislación laboral se aplica de manera subsidiaria en lo que resulte compatible con la actividad deportiva. Los jugadores profesionales están comprendidos en el régimen de jubilaciones y pensiones de los trabajadores en relación de dependencia.
Mi club es una asociación civil, ¿eso qué implica?
Que además de las reglas propias de las asociaciones civiles le alcanza la Ley del Deporte. Desde la reforma de su artículo 20 por la Ley 27.692, publicada en el Boletín Oficial el 4 de noviembre de 2022, los clubes están definidos expresamente como asociaciones civiles deportivas de primer grado, integradas por personas humanas y con la práctica del deporte como finalidad esencial.
Me lesioné jugando, ¿puedo reclamar?
Depende de cómo ocurrió. No es lo mismo un riesgo propio del juego que una lesión causada por una conducta que excede las reglas, por una instalación en mal estado o por una organización deficiente del evento. Es un análisis caso por caso, y la primera consulta es sin cargo.
¿Atienden a clubes de barrio o solo a deportistas profesionales?
A los dos. Un club de barrio tiene los mismos problemas institucionales que uno grande: estatutos desactualizados, asambleas mal convocadas, conflictos en la comisión directiva y responsabilidad por lo que pasa en sus instalaciones. Muchas veces son los que menos asesoramiento tienen.